Una alimentación sana y equilibrada, unida a un estilo de vida saludable, son factores esenciales para prevenir una enfermedad cardiovascular.El modelo más representativo de una alimentación equilibrada es la dieta mediterránea, caracterizada por el consumo abundante de cereales, legumbres, frutas, frutos secos, verduras y hortalizas.
Centrándonos en los frutos secos, numerosos estudios afirman su efecto beneficioso sobre el riesgo cardiovascular.
Sus propiedades nutricionales, los convierte en un alimento excepcional, ya que la mayor parte de los ácidos grasos que los forman son ácidos grasos insaturados, como el ácido oleico y el linoleico.
Además, su concentración en proteínas es elevada si la comparamos con el resto de alimentos de origen vegetal y son una excelente fuente dietética de fibra, elementos minerales y vitaminas.
Todos estos compuestos nutritivos hacen que los frutos secos sean un excelente alimento que nos ayude a reducir nuestro riesgo de enfermedad cardiovascular, razón por la cual, deben estar presentes en cualquier dieta.
El efecto beneficioso del consumo de frutos secos sobre la prevención de las enfermedades cardiovasculares, se sostiene, en gran parte, en la evidencia de que los colectivos que los consumen habitualmente, presentan un bajo riesgo de enfermedad cardiovascular.
El primer dato epidemiológico a favor del beneficio que supone el consumo de frutos secos frente al riesgo coronario es la dieta mediterránea, asociada a un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares.
El consumo de frutos secos en las poblaciones del Mediterráneo, tomando como ejemplo la ingesta media en España, es de unos 6 g. diarios por persona.
Componentes de los frutos secos que previenen las enfermedades cardiovasculares
• Bajo contenido en ácidos grasos saturados
• Alto contenido en ácidos grasos insaturados
• No presencia de colesterol
• Vitaminas y minerales:
• Vitamina E
• Ácido fólico
• Magnesio
• Proteínas
• Esteroles vegetales
La recomendación de los científicos y profesionales de la salud es incluir frutos secos, en nuestra dieta habitual, preferentemente crudos o poco tostados.
Se estima que el consumo regular de un puñado de frutos secos, 25gr aproximadamente, reduce el riesgo cardiovascular en un 30-50%. En el caso particular de las nueces, el 90% de las grasas son insaturadas: contiene ácidos grasos esenciales Omega-3 y Omega-6 que reducen los niveles de colesterol y de triglicéridos en la sangre y protege de las enfermedades del corazón.
La gran variedad de frutos secos, junto a su versatilidad de presentación (crudos, tostados, enteros, troceados...), facilita su adaptación a todos los gustos, favoreciendo su inclusión en las dietas.
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